Cerveza Tripel Karmeliet Ver más grande

Cerveza Tripel Karmeliet 33cl

4152

Cerveza multicereales, tipo tripel, de alta fermentación con segunda fermentación en botella. Se presenta con una compleja gama de colores de oro a bronce y una capa de espuma densa y cremosa.

En Stock

2,50 € IVA incluído

Los descuentos por volumen

CantidadDescuentoAhorras
24 5% Hasta 3,00 €

Más info

País: Bélgica
Alcohol: 8%
Estilo: Abadía Tripel
Productor cerveza Tripel karmeliet: Bosteels Brouwerij
Descripción: Cerveza multicereales, tipo tripel, de alta fermentación con segunda fermentación en botella. Se presenta con una compleja gama de colores de oro a bronce y una capa de espuma densa y cremosa. La variada selección de cereales empleada es el origen de un conjunto de aromas que nos sorprende al acercar la nariz: manzana golden, plátano, vainilla y naranja. Su sabor fino y seco acaba en un toque de fruta madura y confitada.

Productos relacionados

Los clientes que compraron este producto también han comprado...

Cerveza de cabeza marrón densa y cremosa. Se utilizaron ocho variedades diferentes de malta, que dan a esta cerveza su color y densidad casi extrema. Aroma de café, maltas tostadas y algo de vainilla, azúcar moreno y cacao. Sabor en la misma línea con un poco de aroma dulce de azúcar moreno, regaliz y vainilla en un largo final amargo con café.

De un color dorado, la cerveza trapense combina el sabor dulce y amargo en un equilibrio poco común. El aroma de la cerveza que se siente en la boca proviene de los perfumes de los lúpulos: por encima de todo, hay toques frutales de pasas de uva y uvas moscatel, incluso de manzanas maduras.

Para muchos la mejor del género, con espuma densa y esponjosa. En el olor predominan los matices a madera y vino, pero el sabor es más asidrado, ácido y refrescante. Es una mezcla de un tercio de cerveza fresca (reposa 6 meses) y dos tercios de cerveza que ha envejecido durante 2 años en barricas de roble

Cerveza negra muy potente con una espuma cremosa. Su aroma a malta tostada nos recuerda el pan recién hecho y frutas en almíbar, sugiriendo que se trata de algo para comer, más que para beber. Los azucares transformados en alcohol, es decir, no fermentados, dan como resultado un sabor dulce